En la época glacial, el Sahara se vio favorecido con
abundantes lluvias. Entonces “desaparecía” bajo una vegetación de un verde
exuberante. Del macizo de Ahaggar bajaban ríos en todas direcciones. Sus lechos
secos sirven hoy de pista para las caravanas o de carretera para los coches.
Los nombres
de los ríos se han conservado, pues los “guadi” se llaman Guad Tamanrasset,
Guad Tafassasset, Guad Igharghar. Este último formaba parte de un gran lago en
el que las dunas han formado el Gran Erg Oriental. El Saura nacía en el Atlas y
se unía al Tamanrasset. Ambos desembocaban en el océano Atlántico. El Tilemsi
llevaba sus aguas al Níger, y el Tafassasset al lago Chad, cuya extensión en
aquella época, era más de ochenta veces mayor que la actual.
El Sahara
tenía también otros grandes lagos y un número incalculable de estanques y
pantanos en donde el papiro hallaba un terreno ideal de cultivo. En otros
lugares había formidables selvas tropicales y ricas sabanas. El Sahara fue el
paraíso de los hipopótamos, los elefantes, los rinocerontes y las jirafas, y
estuvo surcado por rebaños de miedosos antílopes, cebras y búfalos que por
todas partes hallaban agua suficiente y pastos en abundancia.
Un “calentamiento
del clima” dio como resultado la fusión del casquete glacial, y se abrieron así
nuevas posibilidades de vida en Europa, mas para África del Norte fue una
catástrofe. Las precipitaciones disminuyeron y los ríos se secaron, excepto
durante la estación de lluvias. Poco a poco desaparecieron los grandes lagos y
pantanos, y la arena, juguete de los vientos, formó dunas.
Los árboles
fueron arrancados de sus raíces, y las rocas, expuestas a la erosión y al calor
del sol, se desmenuzaron. Tanto los seres humanos como los animales huyeron o
buscaron refugio a la sombra de los torrentes, por los cuales discurría un agua
escasa procedente de las montañas. África del Norte se aisló en la sequía y las
tempestades de arena. Sólo la zona costera a lo largo del mar Mediterráneo
siguió siendo habitable. En cuanto al Sahara se convirtió en una zona maldita,
separada del resto del mundo.
Miles y
miles de años después, el hombre se aventuró de nuevo por esas tierras muertas
y encontró hachas de piedra, cuchillos y puntas de flecha que utilizaron los
primeros hombres. También halló dibujos y frescos, testimonios casi vivos de la
vida de antaño. El más importante de estos museos al aire libre fue descubierto
en 1933 por el arqueólogo francés Henri Lhote. Está situado en una meseta a
1.800 metros de altura, cerca de Sefar y Jabbaran, en las montañas del Tassili,
a unos 1.500 km al sur de Túnez.
En las
rocas se han encontrado más de diez mil dibujos y figuras: jirafas,
rinocerontes, elefantes, búfalos, antílopes, cocodrilos y peces. Todos estos
animales están representados en su medio familiar, y los artistas,
evidentemente, han querido dar constancia de la estepa, la sabana o la selva.
Porque el
Sahara era todo esto a la vez. Los hombres representados en los dibujos y
grabados tan pronto eran negros como blancos. La tela mayor, si así puede llamarse, medía 20 metros cuadrados. El
tema son 135 personas y bueyes que parecen luchar entre sí. Dominándolo todo,
la graciosa bailarina Antinea, última reina legendaria de Atlantis.
Los frescos
del Tassili han permitido reconstruir los distintos tipos que ocuparon el
Sahara, y al mismo tiempo nos han dado una fiel imagen del clima, la fauna y la
flora. Primero se dudó del valor de semejantes testimonios y su misma
autenticidad fue puesta en duda, porque los colores habían sido elegidos con
gran precisión y los trazos recordaban el arte moderno. Los grabados rupestres
descubiertos en las cuevas de Lascaux (sur de Francia), Altamira (cerca de
Santander, España), así como las de los bosquimanos en África del Sur, han
demostrado en cada caso que nos hallábamos ante manifestaciones artísticas que
databan del paleolítico, la primera época de la prehistoria.
Indudablemente,
este arte tiene un significado más profundo. Se inspira en la lucha entablada
por el hombre contra la naturaleza, los animales y todas las cosas sobre las
que quería imponer su fuerza. Por otra parte, estos dibujos son también la
expresión de la obsesión que lo dominaba, la obsesión de asegurar su
subsistencia. Las rocas del Tassili son una prueba de ello (pagina 62, A-Zeta
1, enciclopedia juvenil, CREDSA)
Hoy el
hombre es el causante de estos profundos y acelerados cambios climáticos,
paradójicamente parece más obsesionado en su propia destrucción que en asegurar
su subsistencia ¿eran los hombres del
paleolítico más inteligentes que los actuales? contéstatelo tú mismo y
reflexiona en qué grado eres cómplice de esta situación. Yo por mi parte pongo
mi esperanza en la futura realización de estas palabras: “1El desierto y la región árida
se alborozarán, y la llanura desértica estará gozosa, y florecerá como el
azafrán. 2 Sin falta florecerá, y realmente estará
gozosa con gozo y con alegre gritería. La gloria del Líbano mismo tendrá que
serle dada, el esplendor del Carmelo y de Sarón. Habrá los que verán la gloria
de Jehová, el esplendor de nuestro Dios.3 Fortalezcan
las manos débiles, y hagan firmes las rodillas vacilantes. 4 Digan
a los que están ansiosos de corazón: “Sean fuertes. No tengan miedo. ¡Miren! Su
propio Dios vendrá con venganza misma, Dios aun con un pago. Él mismo
vendrá y los salvará”.5 En aquel tiempo los ojos de los
ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En
aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del
mudo clamará con alegría. Pues en el desierto habrán brotado aguas, y torrentes
en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el
calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento,
como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar
de descanso para [ellos], habrá hierba verde con cañas y papiros.8 Y
ciertamente llegará a haber una calzada allí, aun un camino; y será llamada el
Camino de la Santidad. El inmundo no pasará por ella. Y será para el que anda
por el camino, y ningún tonto andará errante [por ella]. 9 Ningún
león resultará estar allí, y las bestias salvajes de las rapaces no subirán a
él. Ninguna será hallada allí; y los que hayan sido recomprados tendrán que
andar [allí]. 10 Y los mismísimos redimidos por Jehová
volverán y ciertamente vendrán a Sión con clamor gozoso; y habrá regocijo hasta
tiempo indefinido sobre la cabeza de ellos. Alborozo y regocijo alcanzarán, y
el desconsuelo y el suspirar tendrán que huir. Isaías
35:1-10. Y estas otras: “3 Con eso, oí una voz
fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y
él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con
ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la
muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas
anteriores han pasado”.5 Y Aquel que estaba sentado en
el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas”. También, dice:
“Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas” Revelación o Apocalipsis 21:3-5
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